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Negacionistas de la razón

Negacionistas de la razón

Lamentablemente, los negacionistas de la razón son cada vez más numerosos. Probablemente, algunos ni siquiera habíais oído hablar del termino negacionistas hasta hace muy poco. Ahora, sin embargo, está muy presente en todos los medios de comunicación del mundo.

¿Qué ha llevado a este auge de los negacionistas de la razón?

El termino negacionista se hizo famoso en referencia a aquellos grupos que negaban el holocausto nazi. Parapetados de demagogia y cinismo sin fin, intentaban poner en duda la realidad de los campos de concentración y las matanzas de judíos llevadas a cabo por el ejército nazi en los campos de exterminio.

Tras ellos estaban, obviamente, nazis nostálgicos y fascistas recalcitrantes, que querían resucitar la idea del supremacismo racial, intentando atraer a sus filas a los jóvenes desengañados y apartados por un sistema capitalista cada vez más injusto. Afortunadamente, no lograron un gran impacto en los medios y su intentona revisionista quedó relegada a grupos minoritarios, con poca o nula influencia social.

Hoy en día, el panorama ha cambiado radicalmente, debido principalmente a dos factores fundamentales: el auge de Internet y las redes sociales como medio de comunicación de masas; y el aumento de las desigualdades a nivel global.

Estos dos ingredientes han sido manejados con gran maestría por los nuevos grupos de negacionistas, que han cambiado su discurso y metodología con éxito indiscutible. Comprender como lo han logrado es fundamental para poder combatirlos en su propio terreno:

  • Cambio de discurso.
    Temas como el holocausto judío ya no interesan en la actualidad, por lo que se ha ido cambiando el objetivo del revisionismo histórico hacia un nuevo revisionismo científico, con objetivos tan dispares como: el terraplanismo, los movimientos antivacunas o el negacionismo covid. Puede que parezca una mezcolanza de ideas sin conexión, pero, a nada que profundizamos sobre las organizaciones promotoras de estos movimientos, afloran los grupos de ultraderecha y fascistas.
    El motivo de esta disparidad de discursos negacionistas, se encuentra en el verdadero objetivo perseguido por estos movimientos de extrema derecha, que no es otro que crear un movimiento cada vez mayor de gente que ponga en duda la legitimidad del sistema político democrático actual, para así dar paso a su sustitución por nuevos gobiernos totalitarios. Para lograr este objetivo cualquier discurso es válido por extraño que pueda parecer.
  • Cambio de metodología.
    Los nuevos grupos negacionistas no utilizan los medios de comunicación habituales, sino que han pasado a abrazar las redes sociales e internet como método prioritario de captación de acólitos. Utilizan, además, toda clase de herramientas agresivas, sin freno moral o ético alguno; desde el uso de fake news, influencers pagados y hasta el uso exhaustivo del big data. La facilidad con que se trafica con nuestros datos en Internet en la actualidad, ha facilitado a estos grupos la posibilidad de crear campañas específicas para determinados perfiles de población, logrando un impacto social simplemente espectacular.

Obviamente, esto pinta un panorama desolador que debemos atajar con rapidez y contundencia, si no queremos repetir los más oscuros momentos de nuestra historia pasada.

¿Cómo podemos impedir y revertir la creciente influencia de estos movimientos negacionistas de la razón?

La respuesta es que debemos abordar el problema desde distintos aspectos para lograr eliminar este tipo de movimientos:

1. Solucionar los problemas reales actuales de los que les alimentan.

a. Desigualdades sociales. Debemos implementar políticas decididas que aborden de manera urgente las crecientes desigualdades que el sistema ultra liberal, lleva incrementando desde los años ochenta. Para ello, hay que fortalecer las políticas sociales y los controles públicos al sistema económico, para volver a un capitalismo real, capaz de integrar a todas las capas de la sociedad, eliminando la marginación social.
Si la gente se siente partícipe del sistema, no buscará movimientos radicales que prometan destruirlo para solucionar sus problemas.

b. Internet y Redes Sociales. Es necesario implementar con urgencia políticas de control del tráfico de datos en Internet y Redes Sociales, devolviendo el control de éstos al ciudadano. Por otro lado, deben ponerse en marcha normativas que impidan la proliferación de fake news, para impedir la manipulación de la opinión pública.

2. Fortalecernos como individuos para formar de manera más sólida nuestras propias opiniones.

Esto puede resultar un poco extraño y merecer un análisis en profundidad en un próximo artículo, pero puede resumirse en la siguiente idea: «debemos admitir que somos seres manipulables y tomar conciencia de esa manipulación, para poder escapar a ella».

La realidad es que la tarea no es sencilla, pero el peligro al que como sociedad nos enfrentamos es muy grande y debemos abordarlo, sin miedo, cuanto antes.

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