Davinci, piensa en lo imposible
Mito de pandora

La paradoja del mito de la caja de Pandora

En la primera parte de mi artículo sobre el origen del bien y del mal, os hablaba del famoso mito griego de la caja de Pandora. Merece la pena volver sobre la famosa historia de Prometeo y Pandora, para estudiar detenidamente una curiosa paradoja que el mito parece contener sobre la naturaleza de la esperanza.

Cuando Pandora abre la caja, la leyenda dice que todos los males fueron liberados y que lo único que quedó en su interior fue la esperanza. En consecuencia ¿es la esperanza un mal? Algunos autores solucionan este problema indicando que la caja contenía los males y también los bienes. Otros, por su parte, argumentan que la esperanza puede considerarse un mal, ya que indica la espera de una solución para los problemas de forma pasiva y no activa, que sería lo deseable.

Sin embargo, aún admitiendo estas explicaciones, surge una nueva paradoja irresoluble; si la esperanza quedó en la caja, ¿no significaría esto que la humanidad debería carecer de dicha esperanza y no lo contrario?

Jean Cousin - Eva Prima Pandora
Jean Cousin – Eva Prima Pandora

Para entender correctamente el significado del mito, una vez más hemos de intentar abstraernos del símbolo y acudir al significado. Si Pandora había sido dotada de todos los bienes y dones por los dioses, como explica la leyenda, parece lógico pensar que lo que la caja contenía eran precisamente esos dones. Entonces, ¿por qué se dice que al abrir a caja todas las desgracias fueron liberadas sobre la humanidad?

La explicación es sencilla: la caja de Pandora no es más que un símbolo de la humanidad misma, de su existencia plácida y feliz. Al abrir la caja lo que se escapa es precisamente esa placidez, esos dones. Es su ausencia, lo que provoca la llegada de todos los males y desgracias al hombre. El mal no sería otra cosa que el resultado de la ausencia del bien. De esta forma, se entiende mejor que el mito recalque que tan sólo quedó la esperanza en el interior de la caja, como símbolo de la potencialidad humana de recuperar en algún momento el paraíso perdido.

La leyenda no nos dice que tengamos miedo de volver a abrir la Caja de Pandora, como suele interpretarse, sino que nos pide que nos esforcemos por devolver a su interior todos los dones que nunca debieron escapar.

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