Davinci, piensa en lo imposible
El mito del bien y del mal

El origen del bien y del mal (1ª parte)

Para comenzar la andadura de Davinci nada mejor que abordar uno de los acontecimientos más importantes de la humanidad: El origen del bien y del mal.

Probablemente pensaréis que el bien y el mal están impresos en la propia naturaleza humana pero lo cierto es que los conceptos, como tal, tienen un origen real basado en hechos reales. Hoy comienzo una serie de artículos que os descubrirán una verdad oculta hasta ahora. Empecemos….

En casi toda la mitología antigua existe un mito primordial, que se refiere a un momento crucial de la historia humana en que hizo su aparición el sufrimiento y el padecimiento, lo que se identifica con el origen del bien y del mal. Casi siempre, un castigo divino, consecuencia de un acto terrible contra la divinidad, es el motivo esgrimido. Pero, ¿qué se esconde tras este mito? ¿cuál fue realmente el pecado cometido por nuestros antepasados?

ADAN Y EVA, EL MITO DEL PECADO ORIGINAL

En la tradición judeocristiana el origen del bien y del mal se explica a través del mito bíblico de Adán y Eva presente en el libro del Génesis. Tras crear Dios al primer hombre y la primera mujer, les concedió la gracia de vivir en el jardín del Edén, disfrutando de una existencia plácida y feliz. Sin embargo, les fue hecha una sola prohibición; nunca debían comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, pues les acarrearía la muerte.

Adán y Eva
Adán y Eva

Eva fue tentada por una serpiente, que se identifica habitualmente con Satán, y terminó comiendo del fruto prohibido. Después, convenció a Adán de hacer lo mismo, e inmediatamente comprendieron que estaban desnudos y sintieron vergüenza. Al verlos cubrirse sus cuerpos con ropas improvisadas, Dios descubrió lo que había ocurrido. El castigo divino fue la expulsión del paraíso y la condena a la mortalidad y una vida llena de esfuerzo, sufrimiento y dolor.

Algunas interpretaciones tradicionales han querido ver en este pecado original una alegoría al acto sexual. En su favor, han argumentado que la serpiente es un símbolo fálico y que, el castigo consistente en un parto doloroso y la sujeción de la mujer al deseo del hombre, son castigos de un carácter eminentemente sexual. Además, encuentran así una explicación al nombre de Eva, dado por Dios a la primera mujer tras cometer el pecado original, ya que puede traducirse en hebreo como “madre de los vivientes” o “dadora de vida”.

Sin embargo, esta interpretación se nos antoja cuanto menos difícil de sostener. Basta con leer el propio Génesis, para darse cuenta de que la prohibición de comer el fruto del árbol de la sabiduría le fue dada a Adán mientras aún estaba sólo (Génesis 2:17). Tampoco parece casar con esta hipótesis el hecho de que Eva tomase primero del fruto y luego se lo diese a Adán, por no mencionar la difícil explicación que tiene el hecho de que Dios animase a Adán y Eva a crecer y multiplicarse y a la vez les prohibiese mantener relaciones sexuales.

LA CAJA DE PANDORA

En la mitología griega nos encontramos con un relato que abunda en la misma idea que el relato bíblico de Adán y Eva; La historia de Prometeo y Pandora.

Prometeo quería ayudar a los hombres. Para ello, decidió robar el fuego a los dioses, arrebatando una llama de la fragua del dios Hefesto, que ocultó en un tallo de hinojo. Zeus se enfureció y mandó a Hefesto moldear con arcilla a la primera mujer. Todas las diosas colaboraron llenándola de virtudes, incluida la propia Atenea que le dio su ceñidor y la engalanó. Zeus llamó a la mujer Pandora y la envió a Epimeteo, hermano de Prometeo, a modo de regalo.

Prometeo advirtió a su hermano de las malas intenciones de Zeus, pero éste, hechizado por los encantos de la mujer, ignoró la advertencia y aceptó a Pandora a la que hizo su esposa.

La caja de Pandora
La caja de Pandora

Pandora portaba una jarra (en otras versiones es un recipiente que posee Epimeteo y ha dado lugar a la expresión “la caja de Pandora”), que no debía ser nunca abierta. Pandora no pudo resistir la curiosidad y abrió la caja, liberando todos los males sobre la humanidad, que hasta entonces había disfrutado una existencia pacífica y armoniosa. Aunque consiguieron volver a cerrar el recipiente, lo único que quedó en su interior fue la esperanza.

En el mito griego se introduce un nuevo elemento, que se repite en muchas mitologías relacionadas con los orígenes de la humanidad; el robo del fuego de los dioses. En este caso, es este robo el verdadero pecado de la humanidad y la caja de Pandora un mero vehículo utilizado por la divinidad para ejecutar su castigo.

Lee aquí la segunda parte

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